sábado, 12 de marzo de 2016

El Café Cuántico 3x06: Sobre primates, ratones y feromonas

Con tres semanas de retraso (lo siento), traigo aquí el 6º programa de esta temporada de El Café Cuántico. Puede oírse a continuación y en este enlace:



La noticia que conté en este episodio (minuto 3:39) fue que los Homo sapiens y neandertales parecen haberse cruzado hace unos 100.000 años al Este de Europa, hace casi el doble de tiempo que el cruce que dio lugar a un 2% de genoma neandertal en la población de humanos europeos modernos. Antonio nos habló (5:25) de una nueva técnica contra el cáncer usando linfocitos T del paciente, que está resultando muy prometedora, y en Bajo el Microscopio (8:00) respondo a una pregunta de un oyente sobre cómo la limitada velocidad de la luz y el gran tamaño de las galaxias puede afectar a nuestra percepción de las mismas.

Elena nos habla en Cienciadicción (12:20) del "universo de células" que compone al ser humano, leyendo el inicio del libro "El Universo en tu bolsillo. Del gen al cosmos: un científico acaba explicándotelo todo", de Marcus Chown. Después contamos en La llamada experta (18:50) con Álvaro de Rújula, físico del CERN, que nos describe las extrañas propiedades que tiene el vacío.

Terminamos el programa con una apasionante tertulia (33:00) en la que Carmen Agustín Pavón, neurocientífica en la Universitat Jaume I de Castellón, nos habla sobre comportamiento animal en primates y ratones. Aparte de en Twitter, se puede leer su divulgación científica en Investigación y Ciencia, en Naukas y en el blog de su grupo de investigación, NeuroFun.

También dimos a conocer la campaña de crowdfunding que iniciamos en Verkami para poder pagar el desplazamiento a invitados al programa de fuera del área metropolitana de Valencia. En estos momentos apenas quedan 60 euros para alcanzar el objetivo mínimo y que la financiación tenga éxito.



Y a continuación, como siempre, añado la transcripción aproximada de mis secciones con enlaces a información extra.

Noticia de actualidad:
Los cruces entre las especies de Homo sapiens y neandertales empezaron hace casi el doble de tiempo de lo que se pensaba hasta ahora.

En 2010 se descubrió que los humanos modernos provenientes de Europa y Asia poseen en torno a un 1 ó 2% de genoma neandertal. Esto se debe a que nuestros ancestros salieron de África hace unos 65.000 años, y cuando llegaron a Oriente Medio se encontraron poblaciones de neandertales con las que se hibridaron, hace en torno a 50.000 años.

Ahora, un estudio publicado en Nature por parte de un grupo multidisciplinar con participación del CSIC, ha determinado que una migración anterior de Sapiens fuera de África, hace unos 100.000 años, también se cruzó con neandertales por esta región, dejando su impronta en el genoma.

Los investigadores estudiaron los genomas completos de un neandertal y un denisovano de Siberia, y la secuencia del cromosoma 21 de un neandertal de la cueva asturiana de El Sidrón (en España) y de otro de Vindija (en Croacia), y vieron que aunque el genoma del primero contenía secuencias de Sapiens, no ocurría lo mismo con los europeos. Parece ser que esta primera migración de Sapiens se cruzó con neandertales que después se desplazaron a Siberia, pero no los que luego habría en Europa, y se dirigió principalmente hacia el Este. De hecho hace poco se desveló que hubo Homo sapiens en China hace unos 120.000 años, mucho antes de lo que se pensaba, y ambas cosas podrían estar relacionadas.

No se sabe muy bien qué ocurrió con estos primeros Sapiens que salieron de África (probablemente se extinguieron), pero los expertos indican que al seguir analizando genomas arcaicos seguramente se encuentren más evidencias de hibridaciones. Al parecer, en en esta época de nuestra especie el mundo estaba poblado por diversos tipos de humanos que tuvieron muchos encuentros entre sí. Sólo los Sapiens hemos sobrevivido hasta ahora, pero nuestros genomas continuarán siendo testigos de toda la historia.

Bajo el Microscopio:
¡Hoy tenemos preguntas de la audiencia! Hace unos días nos escribió Alfredo Sanson, que nos sigue desde Florianópolis, en Brasil, nos proporcionó dos preguntas. Hoy responderé la primera, y la segunda me la guardo para más adelante.

¡Dos! ¿Cuál es la primera?

La primera es la siguiente: traten de visualizar las fotografías de galaxias lejanas que se hacen con el Hubble y otros telescopios. Imaginen una galaxia espiral cuyo disco esté inclinado unos 45° hacia nosotros, de forma que vemos tanto las estrellas de su parte más próxima como las del borde más alejado. Y ahora piensen que nuestra propia galaxia tiene unos cien mil años luz de diámetro. Esto significa que la luz de las estrellas más lejanas de la galaxia en la fotografía habrá salido unos 100.000 años antes que la de sus estrellas más próximas. Lo que vemos no es una imagen simultánea sino una ilusión óptica, con unos cien milenios de tiempo entre una región y la más distante. En todo ese tiempo, entonces, las estrellas más lejanas se habrán movido, y no estarán donde las vemos en la fotografía. ¿Cómo se vería entonces una galaxia si la luz de todas sus regiones nos llegase simultáneamente? ¿Cambiaría mucho respecto a lo que vemos en realidad?

Pues tiene razón, es mucho tiempo para que las estrellas viajen, ¿no…?

Es mucho, sí… Pero para resolver la pregunta se puede hacer un pequeño cálculo aproximado. Las estrellas se mueven en muchas direcciones respecto a otras, pero su dirección predominante es una órbita respecto al centro de su galaxia. ¿Cómo compara entonces este período de 100.000 años con lo que tardan las estrellas en dar una vuelta a su galaxia?

No lo sé…

Aquí nos falta un dato: y es que para dar una órbita completa en la Vía Láctea, nuestro Sol tarda entre 225 y 250 millones de años. Es muuucho más. Si asumimos que la galaxia de la fotografía es parecida a la Vía Láctea, y que las estrellas del borde del disco tardan más o menos eso en dar una vuelta completa, tenemos que las más alejadas, en 100.000 años, en una órbita circular se han desplazado un ángulo de… menos de la sexta parte de un grado.

Huy, qué poco.

Efectivamente… De los 360 grados que es una vuelta completa han recorrido una parte muy pequeña, y eso sólo las de la región más alejada de nosotros. La luz de las más cercanas nos llega de un tiempo más reciente y se habrán movido menos. Así que la respuesta es: en imágenes de alta resolución las estrellas individuales más lejanas en una galaxia estarán ligerísimamente desplazadas respecto de donde estarían si su luz saliese al mismo tiempo que la que vemos de las más cercanas, pero la distorsión es muy poca. La imagen global muestra fielmente cómo se vería la galaxia toda a la vez.

Pero en una galaxia no hay sólo movimientos de estrellas sino que hay más cambios, ¿no?

Sí, en las galaxias se mueve el gas, nacen estrellas, y otras mueren… De hecho uno de los cambios más apreciables que podemos ver en una galaxia son las explosiones de supernova, que pueden brillar tanto como el resto de la galaxia junta. Y lo curioso es que se estima una frecuencia de una supernova por siglo en cada galaxia, más o menos. Con mil siglos de diferencia entre la luz que vemos del borde más cercano a la del más lejano, imagínate la de supernovas que habrán tenido lugar mientras tanto… Las estrellas apenas las veremos moverse en ese tiempo, pero si pudiéramos tener registros de una galaxia durante milenios, las supernovas no las veremos en el orden en que ocurrieron en ella, sino con un desfase temporal según hayan ocurrido en la parte de la galaxia más cercana a nosotros, o no.



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