lunes, 23 de diciembre de 2013

Materia oscura en Naukas Bilbao 2013

Como algunos sabréis, a finales de septiembre participé en el evento de divulgación científica Naukas Bilbao 2013, en el que fui ponente con una charla de diez minutos donde traté de explicar qué conocemos de la materia oscura y cómo hemos llegado a saberlo.

Portada Materia oscura DarkSapiens


Gracias a EiTB, como en años anteriores, las charlas del evento se pudieron seguir por internet, y quedaron grabadas para su disfrute posterior en su web (Yendo en el menú lateral a Categorías > Divulgativos > Naukas > Naukas Bilbao). Este año, no obstante, se subieron los vídeos también a YouTube y pueden buscarse directamente allí. Mi charla en concreto está en este enlace y puede verse a continuación:



La imagen que utilicé para la diapositiva del título y más adelante al mencionar las simulaciones por ordenador, por cierto, pertenece a la "Simulación del Milenio" o "Millennium Run", una de las mayores recreaciones de la evolución de la estructura del Universo hasta el momento, en la que la materia oscura aparece iluminada para poder visualizarla. En la web del proyecto se puede encontrar más información, vídeos e imágenes de la misma en distintos momentos de la historia del Universo, y en este vídeo uno puede ver su distribución tridimensional en una especie de viaje por su interior. También recomiendo leer sobre la vida y contribuciones de los astrónomos Fritz Zwicky y Vera Rubin porque son personajes francamente interesantes. Precisamente Laura Morrón escribió este año un par de entradas en castellano sobre Vera Rubin (1, 2) que detallan su vida, su pasión por la astronomía y sus hallazgos, y son una muy buena lectura.

Sobre usar el efecto de lente gravitacional para detectar masas compactas (MACHOs) que pudiesen componer el halo de materia oscura de nuestra galaxia ya escribí como parte de un artículo para Naukas hace un par de años, mientras que sobre usar las galaxias de fondo para medir la masa y distribución de la misma en cúmulos tengo pensado escribir en una entrada pendiente. El par de cúmulos que chocan a gran velocidad dejando el gas fuera de las mayores concentraciones de masa (y mostrando que la materia normal no es la única que hay) es el llamado "Cúmulo Bala" o "Bullet Cluster", y el segundo donde también se observó lo mismo es MACS J0025.4-1222. Cuando muestro el mapa del fondo cósmico de microondas y la proporción de materia normal, materia oscura y energía oscura lo hago con imágenes de la nota de prensa que se emitió cuando se revelaron los resultados de la misión europea Planck el pasado marzo.

Posteriormente hablo de cómo se podrían detectar las partículas de materia oscura y muestro entre otras cosas un mapa del cielo visto en rayos gamma obtenido por el telescopio Fermi, y una foto del detector de partículas AMS-02 en la Estación Espacial Internacional que detectó un exceso de positrones que podría deberse a la aniquilación de partículas de materia oscura (o que tal vez simplemente sean emitidos por púlsares). También incluyo una imagen de un detector de partículas en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc sobre el que Antonio Martínez Ron escribió un reportaje muy recomendable hace tiempo.

Por último quería mencionar el detalle de que la vaca esférica mostrada en la charla un par de veces fue dibujada expresamente con este fin por @faraon, con un resultado muchísimo mejor de lo que podía haber imaginado cuando me lo propuso. Se niega a que le dé las gracias por el dibujo pero aquí están de nuevo, ya que lo volví a utilizar en una charla posterior y puede que lo siga usando.

Además, quiero decir que a pesar de que a lo largo de esta entrada he tratado de ampliar información sobre los contenidos de mi charla y aportar enlaces para seguir indagando sobre el tema, si queda alguna duda sobre la materia oscura o temas relacionados, aquí estoy para tratar de resolverlas en los comentarios.


Este post participa en la XLVII Edición del Carnaval de la Física acogido en Pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tertulia científica sobre exoplanetas en Podcastellano

El pasado jueves 12 de diciembre participé en un programa en Radio Podcastellano, una radio online bastante escuchada en España y cuyo director José Juan Sánchez me convenció para hablar en ella de exoplanetas durante una hora junto a Antonio Pérez Verde.

El motivo de esta tertulia científica era el anuncio a principios de mes del descubrimiento de agua en las atmósferas de varios exoplanetas utilizando el telescopio espacial Hubble, y se aprovechó para hablar también de cómo hemos estado descubriendo y estudiando los planetas extrasolares hasta ahora (algo que expliqué en una charla de 10 minutos el año pasado en Bilbao, si quieres echarle un vistazo). Además, ese mismo día se anunció la existencia de géiseres en Europa (la luna de Júpiter) que expulsaban vapor de agua desde su hemisferio sur, de modo que sirvió para discutir el tema de la habitabilidad planetaria y la posibilidad de la existencia de vida en general fuera de la Tierra.

El podcast con la grabación del programa puede escucharse aquí (cuidado con la reproducción automática de la radio en directo, que puede pausarse en la barra lateral), o descargarse directamente desde este enlace.

Las atmósferas de los planetas absorben parte de la luz pero dejan pasar otra fracción, dependiendo de su composición. Crédito: NASA's Goddard Space Flight Center

Quiero llamar la atención sobre un par de detalles, porque en el programa mencionamos la misión GAIA, que podría llegar a estudiar exoplanetas por los cambios que inducen en la posición de sus estrellas, y hay que destacar que si todo sale bien, esta misión se lanzará al espacio mañana mismo [ACTUALIZACIÓN: Todo salió bien y Daniel Marín escribió una detalladísima entrada al respecto].
La segunda es que en cierto momento se nos pregunta si se ha descubierto alguna luna en torno a un exoplaneta y respondemos que aunque se están haciendo esfuerzos analizando los datos del telescopio Kepler aún no hemos detectado ninguna. Sin embargo, hace apenas 5 días se publicó la detección de lo que podría ser una exoluna por el método de microlente gravitatoria, aunque si el sistema planetario se encuentra en la posibilidad más alejada de las dos que encajan con los datos, podría ser un planeta en torno a una estrella en vez de luna y planeta… y en este caso nunca lo vamos a poder distinguir.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Sobre la inversión en ciencia

Un domingo de enero del año pasado, me tocó un conductor de taxi bastante hablador. Al poco de comenzar el trayecto —que me dejaría en casa tras casi tres horas de bus, listo para entrar a trabajar el día siguiente—, y tras comentarme algo sobre fútbol, viendo que me dirigía a la zona de universidades me preguntó si estudiaba allí. Respondí afirmativamente, y me dijo si mi carrera era farmacia, ya que es una de las facultades con más gente.

"No… yo hago astrofísica". Mi respuesta provocó el resoplido típico de "eso es difícil" que suele hacer quien me pregunta por mi rama, pero tras ello el taxista se quedó pensativo un momento, para a continuación lanzar la fatídica pregunta:

"¿Y eso… qué aplicaciones tiene?"

Como el trayecto no duraría mucho más y yo estaba mentalmente cansado en ese momento, le comenté que el desarrollo de instrumentos para la observación astronómica puede dar aplicaciones de uso muy amplio. Mencioné el caso de los sensores de las cámaras digitales, cuyo desarrollo fue impulsado por la necesidad de la NASA de obtener imágenes de buena calidad y en muchos casos desde el espacio, ya que esta tecnología permitía crear cámaras de menor masa y mayor eficiencia energética cuyos datos, además, podían ser transmitidos a la Tierra por radio. Puede que al ver que ahora hay cámaras digitales por todas partes que permiten multitud de aplicaciones antes impensables con cámaras de carrete, el taxista viese que invertir en algo aparentemente sin utilidad podía también dar lugar a cosas útiles a corto plazo.

Pero esto no le convenció. Él quería algo más directamente relacionado con lo que se estudia en mi rama, quería saber qué beneficios aportaba analizar lo que pasa en el espacio, sobre todo en estos tiempos de crisis. Pero si no le convenció la tecnología derivada, ¿daría por válidos argumentos algo más abstractos y que sería difícil simplificar en apenas un par de minutos? Decidí ir a lo fácil, y le conté que la astrofísica por sí misma está dedicada principalmente a la investigación. Que podría tener aplicaciones a más largo plazo, pero muchas otras ramas de la física, en cambio, sí tienen aplicación más directa que repercute en mejoras tecnológicas, y éstas a su vez aumentan la competitividad. De este modo, el país que invierte en ciencia es capaz de desarrollar mejores productos y obtener más beneficios por ellos.

Sin embargo este argumento tampoco sirvió. Según él, los beneficios de la mejor competitividad irían al empresario, y si esos mejores productos acaban fabricándose en China, aquí seguirá habiendo desempleo y la gente no consumirá. Para él, la crisis sólo se solucionaría si se vuelve a traer la producción a "la vieja Europa", supongo que generando un montón de puestos de trabajo no cualificados en el proceso. Yo asumí que no querría equiparar los sueldos y condiciones de trabajo de aquí a las de China, pero en ese caso los productos se encarecerían, de modo que para que lo fabricado aquí de esta forma fuera competitivo con lo de allí, tal vez tocaría esperar a que las condiciones en China se equipararan a las europeas. Finalizado ya el trayecto para entonces, y mientras bajábamos del taxi, se opuso rotundamente a lo anterior, diciendo malhumorado que "para eso habría que esperar 50 años".


Y ahí quedó la conversación. Creo que no conseguí en absoluto transmitir la idea de que invertir en astrofísica y en ciencia en general sí reporta beneficios, y lo que es peor, pareció dar la impresión de que los científicos sólo queremos que se financien porque nuestro trabajo depende de ello. Esta es una idea que no comparto en absoluto, pero el no haber sabido comunicarlo en poco tiempo me hizo reflexionar. Después de todo, si uno cree que merece recibir dinero por algo pero no sabe transmitir por qué cree que es necesario, no va a resultar muy convincente. De modo que empecé a pensar en argumentos que tener a mano para la próxima vez, y acabé mencionando el tema en Twitter para contar con más puntos de vista.

En primer lugar, he de decir que aunque muchos piensen algo así, el presupuesto de ciencia no va a parar a unos pocos frikis para que puedan dedicarse a una especie de hobby vocacional usando carísimos aparatos pagados con el dinero de todos sin que el resto de la sociedad se vea beneficiada. Cada una de las personas que investiga es un trabajador, que si está contratado paga sus impuestos contribuyendo al presupuesto del Estado del que saldrán las partidas de ciencia, y además necesitará comer todos los días (pagando a gente del sector de la restauración), necesitará transporte (como yo pagando por viajar en ese mismo taxi), necesitará una vivienda, y un sinfín de otras cosas que contribuyen al consumo como cualquier otro trabajador. Además, los centros donde realizan su trabajo estos investigadores tendrán que ser construidos por personas del sector de la construcción, y para su funcionamiento normal requerirán personal de administración, personas encargadas de la limpieza y el mantenimiento (electricistas, albañiles, fontaneros, informáticos…), camareros y cocineros si dispone de cafetería, a lo que se suman todos los trabajadores necesarios para crear, desarrollar y transportar los materiales y equipo que sea necesario usar para las investigaciones. Es decir, invertir en ciencia significa contribuir a crear y mantener una gran cantidad de empleos directa o indirectamente en el país, muchos de los cuales van destinados a personas que no pertenecen al ámbito científico.

Pero claro, obviamente no pueden mantenerse todos los trabajos del país con dinero público. ¿Sería la solución lo que dice el taxista? Yo no soy ningún experto en economía, pero asumamos por un momento que la producción se traslada a Europa. Es más, asumamos que por la razón que sea (¿proteccionismo?), también se deja de comprar a China y otros países cuyos precios más competitivos se deban a mano de obra más barata. ¿Qué empresa o país vendería más? Supongo que el criterio de la gente a la hora de comprar tendría que ver con la relación calidad/precio de lo que se venda, de modo que para competir con otros productos habría que crear o bien algo de calidad parecida pero más barato, o bien un producto mejor por un precio asequible. Y si no se disminuye el precio llevándose la producción a lugares con mano de obra barata, habrá que producir más o mejor, utilizando una cantidad de recursos similar o menor (si no, la gente comprará en otro sitio y los puestos de trabajo creados por traer aquí la producción quedarán igualmente sin sustento).

Pues bien… ¿cómo se conseguiría esto? La forma que se me ocurre es desarrollar tecnologías que permitan optimizar los recursos, crear algo que nadie haya ideado aún y suponga una ventaja, o cosas de ese tipo. Es decir, aún en este caso se encuentra uno con la necesidad de invertir en investigación y desarrollo. Es la investigación la que permite encontrar nuevas formas de hacer las cosas o utilizar fenómenos antes poco o nada conocidos para desarrollar tecnologías antes imposibles o abaratar la fabricación de objetos ya existentes. De modo que poner trabas a la I+D en un país acabará significando tener que pagar dinero para importar productos de fuera, comprándoselos a países con mayor competitividad. O lo que es peor: dado que muchas investigaciones científicas prometedoras necesitan de estabilidad presupuestaria durante períodos mayores que los cuatro años que dura una legislatura, empezar de repente a recortar en I+D puede suponer el derroche de muchos años y dinero ya invertidos en muchos proyectos ya avanzados que o quedarán paralizados, o continuarán en países competidores. Y éstos se habrán evitado pagar las sumas de dinero necesarias para las fases iniciales de la investigación, y la formación (incluyendo las becas y parte del dinero público a las universidades donde hicieron la carrera) de todo el personal investigador que se vaya al extranjero para continuar. No sólo se pondrían trabas al aumento de la competitividad propia, sino que se regalarían recursos y facilidades a la competencia.

Además, si de lo que se trata con los recortes en investigación es de ahorrar, hay que tener presente que la inversión en I+D puede dar lugar a métodos de diagnóstico y prevención de enfermedades más eficaces, o incluso curas o vacunas contra algunas para las que actualmente sólo tenemos costosos tratamientos, que permitirían mantener a un mayor número de personas sanas (y productivas, con sus aportaciones a Hacienda) con el mismo gasto en sanidad, o haciendo que menos gente necesite ayudas para la dependencia. La investigación también permite dar con formas de ahorrar utilizando menos recursos, reutilizando lo que antes se considerarían desechos, o aumentando la eficiencia energética de muchas actividades. Es posible incluso mejorar los cultivos de forma que den el mismo o más rendimiento usando menos agua y pesticidas, o desarrollar nuevas formas de generar energía mucho más baratas y menos contaminantes (de la oposición a implantar cosas como estos dos últimos desarrollos por motivos puramente ideológicos ya hablaremos otro día). En definitiva, se podrían aumentar los beneficios o recortar gastos sin necesidad de despedir trabajadores para ello. Los datos en este tema indican que cuanto más invierte un país en ciencia, más rico es, y no parece ser debido a que simplemente tiene más dinero para gastar en este "lujo" que es la investigación, sino que esta inversión es una razón importante de su competitividad.

Sin embargo, hay que llevar cuidado con estas afirmaciones. A la vista de lo dicho en el párrafo anterior, un gestor podría decidir que la mejor forma de invertir el dinero en ciencia es limitar la financiación sólo a proyectos de ciencia aplicada con desarrollos prometedores, y en grupos "de excelencia" con bastantes artículos de alto impacto en su campo, pero como bien explica Kiko Llaneras en este artículo, ese no sería el mejor camino. Prácticamente todos los resultados científicos "rentables" se basan en mayor o menor medida en muchos otros publicados previamente con la única motivación de entender mejor algún fenómeno o averiguar las propiedades y características de algo. La investigación científica tiene como meta precisamente ampliar nuestros conocimientos; se investiga porque no se sabe qué se va a encontrar. De modo que tratar de ahorrar invirtiendo dinero sólo en la ciencia que vaya a ser "productiva" es difícil de llevar a cabo en la práctica. La mejor forma de asegurar una buena cantidad de resultados que aporten beneficios económicos es mantener muchas líneas de investigación en muchas áreas distintas, porque casi nunca se sabe de dónde saldrá la siguiente innovación. En los pocos casos en los que se sabe que saldrá un beneficio directo o en las investigaciones que van dirigidas específicamente a ello, la financiación puede ser privada fácilmente porque suele darse en empresas que buscan mejorar sus productos. Sin embargo, ampliar las fronteras del conocimiento en algunos campos requiere grandes inversiones, que empresas privadas no podrían afrontar si quieren rentabilidad a corto plazo.

Y esto nos vuelve a llevar de la ciencia en general al caso particular de la astrofísica, que es por el que me preguntó aquel conductor. Siguiendo con el tema de resultados rentables inesperados, y aunque al taxista no le convenció el argumento de las tecnologías derivadas, aparte de las cámaras digitales se podrían mencionar casos como cuando la necesidad de desarrollar un material para los espejos de los telescopios que resistiera muy bien los cambios de temperatura sin deformarse dio lugar a lo que conocemos como vitrocerámica, presente en muchas cocinas a día de hoy. O por ejemplo, cuando un ingeniero que trabajaba en radioastronomía desarrolló un método para la transmisión de señales de radio entre ordenadores que ahora es una parte importante de la tecnología WiFi. Para obtener datos en astrofísica se usa una gran variedad de detectores cuyo desarrollo tiene aplicaciones fuera, como el caso reciente de astrónomos de la agencia espacial japonesa aportando su experiencia para adaptar el diseño de una cámara de un futuro satélite de observación astrofísica para poder detectar fácilmente fuentes de radiación en lugares como los alrededores de Fukushima. Y por supuesto, todos esos datos obtenidos con los instrumentos astrofísicos tienen que analizarse para hacer ciencia, de modo que en esta disciplina se desarrollan algoritmos de imagen para sacar la máxima información a partir de observaciones al límite de lo técnicamente posible, y que aplicados en otras áreas pueden dar resultados antes impensables capaces de mejorar técnicas de análisis en biología o ciencias de materiales, o de diagnóstico en medicina, por ejemplo. El famoso telescopio espacial Hubble ha dado lugar a mejoras tecnológicas de este tipo entre otras; y el telescopio James Webb, aún no lanzado, ya ha permitido el desarrollo de otras como un método para medir con precisión lentes no esféricas de gran tamaño, el uso de interferometría para medir superficies de forma muy precisa en un vacío criogénico e incluso con vibraciones, una nueva técnica con aplicaciones en oftalmología, y otra para medir el estrés en materiales. En España mismo tenemos varias empresas punteras gracias a su participación en el diseño y la construcción del Gran Telescopio CANARIAS, y que ahora están bien situadas para llevarse importantes contratos en la construcción del E-ELT en Chile (en cuyo diseño participaron), si es que el gobierno decide participar económicamente y no deja pasar esta oportunidad que no se volverá a dar en más de una década.

Pero las tecnologías derivadas no son una de las razones principales por las que se invierte dinero en astrofísica, ni mucho menos: lo que se busca son resultados científicos. Éstos pueden ser menos inmediatos a la hora de aportar beneficios a la sociedad (económicos o de otro tipo), pero su importancia no puede desdeñarse. Supongo que no hará falta repetir cómo es de necesario el estudio de los asteroides, ya que nos encontramos en una galería de tiro entre ellos y además podrían constituir la fuente más común de recursos cuando nos decidamos a colonizar el espacio. También podría insistir en la importancia de la física solar, ya que de ella dependen muchos aspectos de la vida en la Tierra, y si no nos adaptamos de forma eficaz a sus fluctuaciones podríamos vernos un día sin electricidad, comunicaciones, transporte y distribución de agua potable y combustible durante meses. O podría mencionar cómo el estudio de las atmósferas de otros planetas permite mejorar nuestros modelos climáticos al tratar de reproducir condiciones muy distintas a las terrestres (pero bajo las mismas leyes físicas), y estos modelos nos permiten entender y predecir mejor la meteorología y posibles desastres como huracanes, sequías, inundaciones, etcétera, o amenazas más graduales pero igual o más peligrosas como el calentamiento global. Se podría decir cómo el estudio de la bajada de temperaturas en la atmósfera de Marte durante una tormenta global de polvo aportó evidencias de cómo una guerra nuclear global conllevaría un catastrófico invierno nuclear, ayudando a evitar este desastre durante la Guerra Fría, o cómo el estudio de procesos involucrando cloro en la atmósfera de Venus ayudó a ver cómo los CFCs podían dañar la capa de ozono estratosférico en la Tierra. Mediante la astrofísica se dedujo que las estrellas brillan debido a la fusión nuclear, y permite avances en el estudio de la física del plasma en diferentes condiciones aportando conocimientos necesarios para dominar esa fuente de energía. Son también observaciones astrofísicas las que aportan constantes pruebas y comprobaciones para corroborar las predicciones de la Relatividad General, nuestra mejor explicación para el comportamiento del espaciotiempo que llamamos gravedad, y que ha de tenerse en cuenta en tecnologías como el GPS, como caso anecdótico.

Sin ir más lejos, en mi trabajo estudio las propiedades de los discos de acreción de quásares (importantes para el estudio del comportamiento del plasma en el entorno de agujeros negros supermasivos, donde de nuevo entra la Relatividad General), aprovechando la desviación de su luz por la masa de una galaxia en la línea de visión curvando el espaciotiempo (Relatividad General de nuevo), la cual podría estar afectada por la forma en que la materia oscura se distribuye a su alrededor. La materia oscura en sí es algo descubierto únicamente en observaciones astrofísicas, que constituiría un 80% de toda la masa del Universo y cuya composición aún nos resulta desconocida. ¡Quién sabe si estaremos ante algo como el descubrimiento del electrón o el del neutrino, que mejoraron tanto el entendimiento del mundo que aprovechamos para nuestros progresos!

Y en cuanto a los descubrimientos que algunos consideran inútiles a la hora de invertir dinero, parece que pocos piensan en la gran aportación que hacen a un nivel menos obvio. Hallazgos como planetas ahí fuera donde podría darse la vida, saber que gran parte de los átomos de tu cuerpo se forjaron en el núcleo de estrellas que murieron dispersándolos por el espacio, poder conocer la historia del Universo que dio lugar a todo lo que conocemos y lo que aún falta por descubrir, ser capaces de contemplar el brillo de galaxias o estallidos que tuvieron lugar no mucho después del Big Bang, o inmensas regiones de formación estelar envueltas en gas y polvo, y desencadenadas por la colisión de dos enormes galaxias en un baile de miles de millones de años… Todo esto, junto con la belleza de las imágenes que recogen estos fenómenos, está en una posición única para inspirar y captar la imaginación de muchas personas. A al menos una pequeña parte, les servirá para interesarse más en la ciencia en general, y empezar a descubrir por sí mismos qué sabemos en otros campos y cómo se realizan esos descubrimientos. Los conocimientos que adquieran les permitirá en algunos casos tomar decisiones más informadas en el día a día (tanto a la hora de decidir comprar algo como de apoyar ciertas ideas), o si aprenden cómo y por qué funciona el método científico, incluso pensar más críticamente sobre la información que reciban de otros lugares (como inciso, hace unos meses asistí a una charla de Stevyn Colgan donde explicó cómo usando el escepticismo y el pensamiento crítico consiguió dar con soluciones imaginativas y baratas a muchos problemas en la zona donde trabajaba como policía, ahorrando muchos miles de libras de dinero público). Además, hay que tener en cuenta que algunas de esas personas inspiradas por los descubrimientos científicos decidirán estudiar carreras de ciencias, como ocurrió con la de física en el Reino Unido tras los documentales científicos presentados por Brian Cox, y esto supondría un mayor número de gente con ganas de trabajar para averiguar más sobre nuestro universo, dando como resultado una mayor posibilidad de innovación y mejora de la economía si se invierte en ello.

Pero probablemente el taxista que me llevó aquel día no solía pensar en este tipo de cosas. Es posible que siguiese pensando que la ciencia por afán de conocimiento era un gasto inútil en estos tiempos, mientras hacía su trabajo más rentable ahorrando combustible gracias a que para ello conducía un vehículo híbrido, desarrollado y fabricado en Japón.


P.S.: Quiero agradecer las aportaciones de las personas que respondieron cuando lancé la pregunta en Twitter hace más de un año, ya que muchas de las ideas de las que se hablaron aquel día han sido útiles para escribir esta entrada. Entre ellas están @CienciaKanija, @alexvega@Gellar@faraon@peinafarolas@babeldwellfar@El_Lobo_Rayado (2) (3) (4) (5), @AngelCMoreno, @El_Dr_Ed, @Piolinna, @Pedro_Javaloyes, @elprofedefisica, @xpaspas, @Dani_Zeros, @riemannium, @kikollan, @EDocet, @nachazo (2), @SJavierFL, @G4B1, @brucknerite, @santgom, @Narvalia y @alejandroamador, con sus contribuciones enlazadas en sus nombres.

P.P.S.: Tras más de un año y medio desde que decidí escribir este texto, la situación de la ciencia en España es muchísimo peor que la de entonces. El gobierno ha demostrado en repetidas ocasiones que tiene un increíble desprecio por la ciencia y quienes la ejercen, y los recortes en esta materia no han dejado de sucederse, llegando a dejar en situación crítica a la mayor institución científica del país y a observatorios importantes como Calar Alto. Cada vez parece más claro que la estrategia (si es que hay alguna) para salir de la crisis sea finalmente la de igualar las condiciones con China pero en sentido contrario, reduciendo las condiciones de trabajo aquí para acercarlas más a las de allí. Y mientras tanto, en China, los salarios van aumentando mientras invierten cada vez más en I+D para seguir siendo competitivos. En fin… veremos qué depara todo esto.


sábado, 13 de abril de 2013

Pioneros

La cuenta atrás se acercaba a su fin.

Dirigiendo mi mirada a través del panel transparente, contemplé la Tierra una vez más. La cuna de la humanidad era realmente hermosa; una magnífica esfera de océanos, continentes y nubes suspendida en el espacio, llevando consigo casi toda nuestra civilización. Observándola, no pude evitar pensar en la vasta inmensidad del tiempo transcurrido sin que ojos humanos viesen el mundo por encima de esa atmósfera, y el momento en el que todo ello cambió.

Hacía casi exactamente dos siglos, en un vuelo orbital de sólo 108 minutos, un hombre se sometió por primera vez a condiciones a las que nadie se había enfrentado antes. Protegido por la pequeña cápsula Vostok de las temperaturas extremas y parte de la radiación, y algo menos de las tremendas aceleraciones del despegue y una reentrada más peligrosa de lo previsto, fue la primera persona en contemplar directamente las maravillas de nuestro planeta desde el espacio. Sus palabras por radio describieron ríos, bosques, las nubes y sus sombras, el cielo negro, la atmósfera como una aureola en el horizonte. Son imágenes difíciles de olvidar, y que muchos más pudimos ver desde entonces.

Ahora, en una nave muchísimo mayor que la pequeña Vostok, me encontraba formando parte de una tripulación que la historia recordaría como pioneros junto a aquel primer cosmonauta. Era posible que nunca más volviese a estar tan cerca de ese planeta azul, en el que nací poco después del 50º aniversario de su hazaña. En esos 150 años, vi cómo la humanidad fue avanzando en su exploración y dominio tecnológico. Su ritmo fue algo intermitente, y sus motivaciones más o menos aceptables, pero finalmente nos habíamos expandido por todo el Sistema Solar. Convertidos en una especie interplanetaria, nuestro hogar comprendía muchos mundos, hábitats naturales y artificiales en torno a un poderoso sol. El abismo entre estos astros errantes, que antaño parecía infranqueable, era surcado de forma rutinaria por centenares de vehículos, automáticos o tripulados, formando parte de una compleja y próspera infraestructura.

Y era esta infraestructura, este esfuerzo conjunto a pesar de los altibajos y diferencias de opinión a lo largo del tiempo, lo que nos había permitido atajar la siguiente frontera en nuestra expansión. Tras una época de exploración y aprendizaje con sondas automáticas, por primera vez un grupo de personas emprendería un viaje interestelar, destinado a explorar mundos en torno a un sol distinto al nuestro.

Cuando la fase definitiva de aceleración comenzase en este primer viaje, no sentiríamos vibración alguna procedente de motores químicos de una variante de un misil balístico en la Guerra Fría, sino que podríamos disfrutar del proceso contemplando la gigantesca pero increíblemente fina vela reflectante que se extendía frente a nosotros. No sufriríamos aceleraciones tan peligrosas como las de aquel primer vuelo orbital, pero las velocidades a las que llegaríamos serían mucho mayores que las alcanzadas por ningún humano anteriormente. Y no regresaríamos a casa para ser recibidos como héroes tras una misión de 108 minutos… La nuestra duraría décadas.

Al llegar la cuenta atrás a su valor más bajo, exactamente doscientos años terrestres tras aquel despegue en la rampa de lanzamiento soviética, poderosos láseres convergieron en la colosal vela de nuestra Gagarin, transmitiéndole la energía necesaria para iniciar la partida. Así empezaba nuestro viaje a las estrellas.

¡Poyéjali!

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http://www.yuriesfera.net/documentos/la-mision/
http://danielmarin.blogspot.co.uk/2012/04/siete-cosas-que-quiza-no-sabias-sobre.html

viernes, 15 de febrero de 2013

Meteoritos y asteroides rasantes


Viernes, 15 de febrero de 2013. Astrónomos aficionados y profesionales se preparan para tratar de divisar el asteroide 2012 DA14, que pasará hoy a apenas unos 27.700 km de la superficie terrestre, una altura inferior a la de nuestros satélites geoestacionarios. (Más información aquí, y puede verse una retransmisión en directo de su paso aquí)


Con unos 40 o 50 metros de diámetro, es lo suficientemente grande como para producir, de haber impactado, un evento similar al ocurrido en Tunguska en 1908: una explosión en la atmósfera de varios megatones que arrasó más de 2000 kilómetros cuadrados de tundra siberiana.

Representación artística pero precisa del evento ocurrido en Tunguska. © Don Davis (Fuente)
Si el asteroide fuese metálico en vez de rocoso, no obstante, podría atravesar toda la atmósfera y producir un cráter comparable al Meteor Crater de Arizona, de más de un kilómetro de diámetro.

Vista del Meteor Crater. Autor: TsaiProject (Fuente)
2012 DA14 fue descubierto por astrónomos aficionados en el observatorio astronómico de La Sagra, en Granada, gracias a una beca de la Sociedad Planetaria, hace tan sólo un año. Si la órbita calculada hubiese mostrado que estos días se produciría un impacto, lo único que hubiésemos podido hacer habría sido refinar todo lo posible su trayectoria, evacuar la zona condenada, y esperar. No hubiéramos tenido tiempo suficiente para preparar una misión que desviase el asteroide. Si el impacto fuese a tener lugar sobre una gran ciudad, ésta habría quedado arrasada por completo, y los daños producidos si ocurriese sobre una zona destinada a la agricultura tampoco serían nada despreciables.

Pero pese a la anticipación del paso de 2012 DA14 durante toda la semana, la noticia de hoy la ha protagonizado un asteroide distinto. Totalmente por sorpresa, un cuerpo de unos 15 o 17 metros penetró la atmósfera sobre Rusia, generando una onda de choque que rompió cristales a muchos kilómetros a la redonda, hiriendo a cientos de personas en el proceso. A lo largo de la mañana han ido apareciendo docenas de vídeos del evento y la posterior onda de choque y sus efectos.


Viniendo desde el lado del Sol y de relativamente poco tamaño, un asteroide así era prácticamente imposible de detectar con antelación. Los telescopios terrestres no pueden observar de día, no hay muchos en el espacio dedicados a esta tarea, y de todos modos no pueden apuntarse cerca del Sol porque los sensores de sus cámaras corren peligro. Pero muchos de los cuerpos peligrosos para nuestro planeta podrían pasar mucho tiempo en esta zona, y desde hace años se sabe que debería hacerse algo al respecto. Sólo recientemente, la Fundación B612 se ha propuesto crear un telescopio que observe en infrarrojos (para ver bien incluso asteroides oscuros) desde una órbita similar a la de Venus, apuntando "hacia fuera" del sistema. Una misión así podría detectar mucho mejor este tipo de cuerpos, pero aún necesitan financiación privada para poder llevarla a cabo. Al mismo tiempo habría que diseñar misiones para probar las tecnologías existentes para actuar en caso de una emergencia de este tipo, pero a día de hoy no se ha avanzado mucho en este sentido por falta de fondos.


En un día como hoy podemos sentirnos afortunados. De dos asteroides de tamaño importante cuya trayectoria se cruzaba con la nuestra, uno pasó demasiado lejos, y el otro era demasiado pequeño para causar demasiados daños. Pero esta suerte no durará para siempre. Si los eventos de hoy no sirven como llamada de atención para dedicar más presupuesto al estudio de los asteroides cercanos y la prevención de posibles consecuencias, no sé qué lo será.